EL ESPACIO DE LA GEOGRAFÍA

Instituto de Formación Docente "Prof. Agustín Gómez"

La Ruta del Dengue

Posted by Amalia Cáceres en abril 19, 2009

La ruta del dengue no tiene muchos secretos. Todo empezó en la frontera norte, más precisamente en Salvador Mazza, en Salta, en la frontera con Bolivia, y comenzó a bajar hacia Tartagal, en la misma provincia. De ahí, el virus se expandió como combustible en llamas por todo el país.

La ruta nacional 34 es una de la más transitadas del territorio argentino. Une las provincias de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Tucumán y Santa Fe. Inclusive esa vía toma el nombre de ruta 9, entre Rosario y Buenos Aires, donde termina convirtiéndose en la Panamericana.

El dengue no tiene un comportamiento previsible, aunque los expertos creen que esta ruta fue la vía de ingreso y propagación a partir de mediados de enero pasado, cuando el brote en Bolivia estaba en su punto más alto.

“La primera dispersión se hace por la ruta 34 y después con la gente que se desplazó hacia Catamarca y el Chaco”, confirmó el director nacional de Prevención de Enfermedades y Riesgos del Ministerio de Salud, Hugo Fernández.

Uno de los factores que favorecen la circulación del virus, según los estudios de la Organización Mundial de la Salud, es la migración. Al desplazarse, las personas infectadas con dengue, son picadas por mosquitos aedes aegypti sanos que contraen el virus. Luego, el insecto, transmite la enfermedad a otra persona y, así, sucesivamente.

“Las migraciones internas en el país son muy fuertes y, por eso, no es posible prever por dónde va a aparecer el próximo brote”, admitió Fernández. Si bien la ruta nacional 34 fue la puerta de entrada del dengue, más tarde los principales brotes epidémicos aparecieron en ciudades disímiles como Charata, en Chaco o en San Fernando del Valle de Catamarca.

La explicación que analiza el organismo sanitario es que el virus descendió por esa vía y terminó diseminándose a medida que las personas portadoras dejaban la senda de la 34. Charata, una ciudad de 30.000 habitantes, donde se registran unos 6000 casos de dengue, está ligada tangencialmente a la ruta 34 y a la ruta nacional 16. Desde Santiago del Estero debe abordarse esa ruta para luego retomar por la ruta provincial 88 hacia el Norte, hasta esa ciudad, epicentro de la epidemia.

“La ruta 34 siempre tuvo mucha atención de las autoridades por diversas razones que no tienen que ver con el dengue y, principalmente, porque tiene un movimiento muy amplio”, señaló Fernández. Al ser consultado sobre si no era factible seguir esa vía para anticiparse a la expansión del virus dijo: “Es que el flujo de personas se va dispersando”.

Un ejemplo de cómo esta enfermedad puede expandirse sucedió hace dos semanas en Choele Choel, Río Negro. Un camionero, según denunciaron los médicos, fue atendido con síntomas compatibles con el dengue. De todos modos, el hombre, aparentemente infectado, decidió seguir su camino hacia Buenos Aires. “Es que sin una declaración de emergencia sanitaria no se puede retener o aislar a una persona; sería anticonstitucional”, dijo una fuente del Ministerio de Salud.

El comportamiento de esta enfermedad, explicaron los especialistas, resulta incendiario. Cuando aparece un caso en una ciudad es posible que en pocos días sean cientos. En la pequeña localidad de Hersilia, Santa Fe, 401 personas, el 20% de la población terminó infectada por dengue. Hersilia está situada a 17 km de Ceres y a 29 km de la ciudad santiagueña de Selva, que está a 6 km del límite con Santa Fe, por la ruta 34.

“Esa ciudad -dijo Fernández- está relacionada con el Sur del Chaco y la circulación viral que se dio en Charata”. Si bien la ruta 34 parecería tener alguna relación con esos brotes, también aparece en el mapa la ruta nacional 16, que cruza la provincia del Chaco y que enlaza hacia el oeste a las ciudades de Roque Sáenz Peña, Avia Terai, Pampa del Infierno, Los Frentones y Campo Quemado: todas estas ciudades inmersas en intensos brotes de dengue.

Justamente, la ruta nacional 16 se cruza con la 34 a la altura del departamento de Metán, en Salta. Las relaciones entre vías de comunicación y la propagación del dengue, sin embargo, no parecen haber sido atendidas en su momento por las autoridades sanitarias, cuando todavía podía frenarse la enfermedad. De hecho, Calilegua, localidad de 6000 habitantes, sobre la ruta 34, en Jujuy, no registró casos de dengue, porque según las autoridades municipales, se planificaron medidas de prevención.

Hoy, sin embargo, ya parece un poco tarde intentar seguir el camino de la enfermedad, porque la mayor parte de los casos en el país son autóctonos: es decir que el virus está entre nosotros.

Fuente: La Nación

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